Eccediciones
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Triunfo y tragedia

Cuando los poderes caen del cielo y el azar te escoge como protector de la humanidad, casi siempre es para mejor. Un alienígena moribundo te entrega un anillo de poder. Un montón de productos químicos te rocían entero y, ¡zas!, supervelocidad. Pero a veces los poderes que caen sobre ti se convierten en una maldición, en algo que te despoja de la vida que habías vivido hasta entonces y te arroja a un mundo peligroso, confuso, en el que la línea que separa el bien del mal no siempre está clara... y tú, amigo mío, eres el que está bailando sobre esa línea, intentando decidir sobre la marcha cuál es el lado bueno y cuál el malo. Sabiendo que si caes en el equivocado, a nadie le importará que fuese un error. Solo importarán las consecuencias.

La idea de un nuevo Capitán Átomo se quedaba corta para el Universo DC. La nueva encarnación de un personaje conocido no es suficiente noticia en el atribulado panorama de principios del milenio: hacía falta un matiz especial, un elemento definitorio, un ingrediente único que hiciese de la colección y del protagonista que la encabezase un producto digno de la atención del lector. Así nació Breach. Bob Harras sabía por experiencia que en el género superheroico es tan importante la gloria como la tragedia, la épica y el dolor, y que el héroe que crease iba a ir más allá del bienhechor genérico. Junto al talentoso Marcos Martín, daría forma a una interesante adición al Universo DC.

Breach
es una historia en la que el triunfo es esporádico y agridulce, en el que la victoria siempre tiene un punto de sabor a derrota; el relato de un hombre que pedía poco a la vida: que se mantuviese como estaba. De un guerrero que ganó algo y lo perdió todo, cuyo pasado es un borrón y cuyo futuro es una incógnita. De una vida truncada en la que los enemigos son implacables, los héroes son suspicaces y los amigos quizá no sean tan amigos como podría parecer. Una colección diferente para el lector que busca algo más.

Alberto Morán Roa

Artículo publicado originalmente en las páginas de Breach núm. 1.