Eccediciones
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Pandora contra todos

El discreto papel desempeñado por Pandora al principio del Nuevo Universo DC ya es cosa del pasado. La Guerra de la Trinidad la ha puesto en primera línea de fuego, y todo el mundo parece estar en contra de ella debido a ese misterioso artefacto que, como averiguamos el mes pasado, no tiene el origen mitológico que creíamos. La verdadera procedencia y naturaleza de la Caja de Pandora se descubre este mismo mes en Liga de la Justicia núm. 22, donde concluye la saga que tenemos entre manos y empieza... en fin, eso lo veremos próximamente.

Buena prueba de la importancia de esta “joven” es que DC Entertainment le concediera una serie regular propia, Trinity of Sin: Pandora, cuyas primeras tres entregas están muy relacionadas con La Guerra de la Trinidad. Es por esto por lo que ECC Ediciones ha decidido incluirlas a su debido tiempo en las series Liga de la Justicia y Liga de la Justicia de América. En este cuaderno, por ejemplo, vemos el segundo capítulo de la serie original, donde se enfrenta a tres villanos que cuentan con una larga trayectoria a sus espaldas.

Tal vez el más relevante de todos sea Vandal Savage, a quien Pandora conoció en Antioquía en el año 1097 d. de C., tal como leímos en Liga de la Justicia núm. 21. No en vano, este villano también es inmortal, y ha sido caracterizado durante toda su trayectoria como una mezcla de conquistador y conspirador que ha estado presente en los momentos cruciales de la historia. Desde el punto de vista editorial, su existencia se remonta a 1943, cuando lo crearon Alfred Bester y Martin Nodell en Green Lantern (primera serie) núm. 10. El cavernícola antaño conocido como Vandar Adg había quedado expuesto a la radiación de un meteorito que lo había hecho inmortal. Según diferentes versiones y revisiones del personaje, también se supone que figuras tan ilustres como Alejandro Magno o Julio César eran, en realidad, el propio Vandal, que iba cambiando de identidad según avanzaba su inagotable vida.

En el nUDC, el origen de Savage está ligado al de Demon Knights, un grupo creado por Paul Cornell y Diogenes Neves en el albor del relanzamiento. Sus aventuras, ambientadas en la Edad Media y en las leyendas artúricas, incluían a personajes “mágicos” tan dispares como Etrigan, Madame Xanadú o el Caballero Brillante. Poco después, serían James Robinson y Bernard Chang quienes narraran sus peripecias en el presente en tres entregas de la serie DC Universe Presents. En una situación que recordaba a la llegada de Clarice Starling a la celda de Hannibal Lecter en El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991), una joven agente del FBI llamada Kass llegaba a Belle Rêve para visitar a un asesino convicto llamado Vandal Savage que, además, era su padre. La trama terminaba sugiriendo una inminente fuga del villano, al que vemos en este cuaderno en pleno apogeo con dos compañeros de la Sociedad Secreta.

Casi tan veterana como Vandal Savage es Giganta, la mujer que es capaz de aumentar su masa y su tamaño hasta convertirse en lo que indica su nombre de guerra. Originalmente era una adversaria de la princesa Diana creada en 1944 por William Moulton Marston y H.G. Peter en Wonder Woman (primera serie) núm. 9. Se trataba de un simio que había evolucionado hasta convertirse en una hembra humana por obra y gracia de un científico loco. Giganta tal como la conocemos hoy en día, una poderosa e imponente señorita, se debió a John Byrne y a aportaciones posteriores como la de Allan Heinberg. La Dra. Doris Zeul, que padecía una enfermedad terminal, se las arregló para transferir su mente a una forzuda de circo que tenía el poder de cambiar de tamaño.

Pero Giganta ha abandonado en ocasiones la órbita de Wonder Woman para hacer sus pinitos en otros contextos como Crisis Final o, de forma mucho más curiosa, la colección All-New Atom, una pequeña joya escrita por Gail Simone y dibujada por el propio Byrne. No en vano, y de forma realmente paradójica, se convirtió en el interés sentimental del Átomo Ryan Choi mientras daba clases en la universidad de Ivy Town. Evidentemente, la princesa Diana no se lo tomó demasiado bien. Lo que desconocemos es si, en el nUDC, Giganta y Wonder Woman siguen siendo archienemigas, ya que no se han encontrado de momento.

Menos conocido es Signal Man, un villano de Batman creado por Bill Finger y Sheldon Moldoff en Batman (primera serie) núm. 112. Dicho cómic se publicó en 1957, la época que tanto gusta a Grant Morrison y de la que extrajo diversos elementos para su aclamada etapa al frente de las andanzas del Caballero Oscuro. En aquella primera historia, Phil Cobb era un gánster ambicioso que soñaba con tener su propia banda, cosa que era incapaz de lograr porque le faltaba la fama de malhechores como el Joker o el Acertijo. Así pues, decidió confeccionarse un colorido disfraz y recurrir a un tema, las señales, para hacer la vida imposible al Dúo Dinámico. Aquel relato de apenas ocho páginas terminó con Signal Man en la cárcel, donde cumplía su sueño de formar una banda según el ingenioso texto de apoyo que cerraba la historia. Pero evidentemente, Signal Man regresó de vez en cuando para volver a hacer de las suyas.

Buen ejemplo de ello fue Justice League of America (primera serie) núm. 196, cómic realizado por Gerry Conway y George Pérez donde diversos villanos de Tierra 1 y Tierra 2 urdían un complejo plan para derrotar a la Liga y la Sociedad de la Justicia. Signal Man era el encargado de vencer a Batman, y lo logró utilizando “señales hipnóticas” para poseer a una multitud que se abalanzaba sobre su enemigo, que era incapaz de pelear con inocentes. Muchos años después, Morrison no pudo evitar la tentación de rescatarlo para Crisis Final, eso sí, de refilón casi al principio de la trama.

Hoy en día, ya en el nUDC, Signal Man es un miembro orgulloso de la Sociedad Secreta a quien ya hemos visto anteriormente en esta serie. Ahora, debe cumplir una de sus misiones más importantes: ayudar a Vandal Savage y a Giganta a derrotar a la mujer más misteriosa del mundo.

Fran San Rafael 

Artículo originalmente publicado en las páginas de Liga de la Justicia de América núm. 7: La Guerra de la Trinidad capítulo 3.