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Neveras y recién llegados

¿Un Green Lantern musulmán que escapa del Gobierno de Estados Unidos? ¿Me he perdido algo? Si es lo que te has preguntado al abrir este cuaderno, en efecto, hazte ya con el especial Green Lantern: La Ascensión del Tercer Ejército, prólogo a esta saga donde se recopilan los números 0 estadounidenses de las cuatro series de Green Lantern del Nuevo Universo DC.

Allí, Geoff Johns y Doug Mahnke nos cuentan el origen de Simon Baz, un joven que ha vivido siempre a la sombra del atentado contra el World Trade Center, el mismo por el cual todo el país parece guardar rencor a su comunidad. Ya adulto y recién despedido de la empresa donde trabajaba, se dedica a robar coches para mantener a su familia. Pero una noche tiene la mala suerte de afanarse un vehículo que contiene una bomba, de ahí que el gobierno lo acuse de terrorismo.

Sin embargo, el momento en que Simon se convierte en el nuevo Green Lantern del sector 2.814 no podría ser menos oportuno, ya que llega justo a tiempo de enfrentarse al Tercer Ejército, los nuevos juguetes de los Guardianes del Universo, que se han propuesto erradicar el libre albedrío de los seres vivos. Semejante ardid es la base de La ascensión del Tercer Ejército, la saga que vivirán todas las series de Green Lantern a lo largo de los próximos meses. Y Green Lantern: New Guardians no puede ser ninguna excepción. De hecho, en este número ya vemos en acción a Kyle Rayner, que debe aprender a canalizar los poderes de todo el espectro emocional para hacer frente a los Guardianes. En el episodio en cuestión, entre otras cosas, se recuerda la famosísima muerte de Alex DeWitt, la difunta novia de Kyle.

Creada por Ron Marz y Bill Willingham durante la mítica saga Crepúsculo esmeralda (1994), la joven se convirtió en personaje secundario de la tercera serie titulada Green Lantern en cuanto Rayner se hizo con el protagonismo de la misma después de la caída en desgracia de Hal Jordan. En aquellos tiempos, los cómics de superhéroes recurrían a todo tipo de situaciones impactantes para llamar la atención de los lectores, cosa que Alex sufrió especialmente. Y es que, unos pocos meses después, se convirtió en víctima del Mayor Fuerza, uno de los primeros villanos a los que se enfrentó Kyle al principio de su carrera. Y el héroe novato no podía descubrir de forma más dramática que su novia había muerto: su enemigo la había mutilado y metido en la nevera.

Aunque el propio Marz y el dibujante Darryl Banks procurasen que la escena resultara lo menos truculenta posible, la situación colmó el vaso de la paciencia de una joven lectora que, sin saberlo, estaba destinada a convertirse en una de las principales guionistas de DC Entertainment. Se llamaba Gail Simone y, a lo largo de los años anteriores, había asistido a todo tipo de fechorías cometidas contra las mujeres en el cómic de superhéroes. El caso paradigmático era el de Barbara Gordon, antigua Batgirl que había quedado postrada en una silla de ruedas tras recibir un balazo del Joker. Así pues, Simone confeccionó una lista (y después una página web) que se titulaba “Women in Refrigerators”, esto es, “Mujeres metidas en neveras”. La reacción de los profesionales del medio fue de lo más variopinta, pero tal vez el más sensato fuera el propio Marz. El guionista afirmaba que, si morían o resultaban gravemente heridas tantas mujeres, no era por el hecho de serlo sino porque, por norma general, eran personajes secundarios, que son los que suelen sufrir la peor parte de las fechorías de los supervillanos. Sea como fuere, lo cierto es que Alex DeWitt adquirió así una notoriedad que jamás habría tenido de no haber sido por su trágica muerte y por la reacción de aficionados como Simone. No menos famosa se hizo la propia lectora, que, gracias a los contactos que hizo dentro del mundillo, logró abrirse un hueco como guionista, primero en la adaptación de Los Simpson y, más adelante, en diversos títulos punteros de DC, para la que sigue trabajando en la actualidad escribiendo, por ejemplo, las nuevas aventuras de una Barbara Gordon ya recuperada de la lesión.

Como decíamos más arriba, en el episodio de Green Lantern: New Guardians de este mes se recuerda el terrible destino de Alex. Los responsables de dibujarlo, que también sustituirán al habitual Tyler Kirkham en la próxima entrega, son dos autores brasileños que se están dando a conocer últimamente en diversos títulos de DC. A Andrei Bressan ya lo hemos visto en Escuadrón Suicida: El origen de Harley Quinn, por ejemplo, y a Amilcar Pinna lo veremos dentro de muy poco en Superman: La llegada de H’el, una serie con la que ECC Ediciones recopilará el flamante cruce editorial publicado en las series originales Superman, Superboy y Supergirl. Bressan y Pinna plasman, entre otros personajes, al gran Atrocitus, líder de los Red Lantern Corps que ejerce como invitado especial en este cuaderno. Por supuesto, los métodos del único superviviente de la Masacre del Sector 666 son muy distintos de los de Kyle, con lo cual el choque está garantizado. Por supuesto, la serie que protagonizan Atrocitus y sus acólitos, Red Lanterns, también se involucrará en La ascensión del Tercer Ejército en su tercer tomo, que ECC publicará el próximo mes de agosto. El punto de vista de Atrocitus, como ya veremos en su momento, resultará esencial para el transcurso de la saga; no en vano, el que fuera un padre de familia normal y corriente del planeta Ryut es uno de los pocos seres vivos que ha conocido a los tres ejércitos que han formado los Guardianes. Y, como también se repasa en esta entrega, más le valdría no haberse topado con los Manhunters. Desde entonces, ha dedicado su vida a buscar la forma de vengarse de los hombrecillos azules y, más concretamente, de Krona, cosa que al final no pudo hacer por culpa de Hal Jordan.

¿Cómo reaccionará Atrocitus al ataque del Tercer Ejército? ¿Qué pensará Arkillo de los planes de Kyle? Y sobre todo, ¿será capaz Simon Baz de encajar una amenaza tan terrible cuando apenas hace unas horas que ha obtenido el anillo verde? La ascensión del Tercer Ejército no ha hecho más que comenzar.

Fran San Rafael