Eccediciones
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Las conexiones

El presente volumen se publicó en Estados Unidos como una miniserie de seis números que complementaba lo que se explicaba en Maldad eterna. Sin embargo, tal como sucediera en casi todos los títulos derivados de aquella imprescindible saga, la relación entre ambas historietas no dificultó la lectura de ninguna de ellas. Al contrario, tanto una como la otra se centraron en hechos complementarios pero distanciados, de manera que sus respectivos acontecimientos podían discurrir sin inmiscuirse demasiado entre ellos.

En Maldad eterna: ARGUS, la independencia argumental es aún mayor ya que su guionista, Sterling Gates, hace un gran trabajo de contextualización y se preocupa por introducir todos aquellos elementos necesarios para entender la historia. Regala a los lectores unas pequeñas pinceladas sobre el nuevo orden mundial, sin entrar en detalles irrelevantes para este cuaderno.

Sea como fuere, a pesar de narrar un relato libre y autoconclusivo, es evidente que este tomo no puede responder a todas a las preguntas que en él se plantean. Maldad eterna: ARGUS se centra en la figura de Steve Trevor, y este es un personaje que está intrínsecamente relacionado con las Ligas de la Justicia. Una de las premisas de la saga madre es que estas han sucumbido ante la llegada de unos maléficos seres provenientes de un universo paralelo, pero es obvio que los amigos del coronel no han muerto. Para saber cuál es su verdadero destino, algo que preocupa sobremanera a Steve, es necesario leer el cruce de Maldad eterna con Liga de la Justicia de América.

Otra de las grandes preguntas que no afectan a la historia pero que surgen a partir de esta es: ¿existe un futuro para ARGUS? Esta organización gubernamental acaba muy mal parada por culpa del nuevo orden mundial. Es evidente que tras lo acontecido en este cuaderno, la institución deberá ser repensada. No obstante, ARGUS está lideraba por Amanda Waller y su destino está ligado al de ella. Eso significa que para responder a la cuestión debemos trasladarnos a las páginas de Escuadrón Suicida: Maldad eterna porque aquel ejemplar se centra en la figura de Waller. Allí, aquella despiadada mujer hace todo lo posible para sobrevivir en un mundo dominado por villanos e incluso conserva el control del Escuadrón Suicida. A lo largo de todo el tebeo, Waller intenta conseguir una “poderosa arma” que puede marcar un punto de inflflexión en la lucha contra los invasores de otro mundo. Desgraciadamente, eso no basta para que su posición se debilite hasta niveles insostenibles. Después de sobrevivir a una de las peores experiencias de su vida, Waller verá cómo su statu quo varía sobremanera coincidiendo con el inminente relanzamiento de la cabecera del Escuadrón. Por lo tanto, Maldad eterna: ARGUS y Escuadrón Suicida: Maldad eterna se pueden considerar el fin de una etapa. El “reinado” de Waller está en jaque. Y los cambios están a la vuelta de la esquina. Solo es cuestión de tiempo que el Gobierno tome una decisión que cambiará la vida de Waller y Trevor para siempre.

Estos son los asuntos más importantes que Sterling Gates plantea y deja en el aire. A estas conexiones con otros tebeos deberíamos añadir una más, pues otro de los personajes clave del presente tomo es el Doctor Luz, un héroe que mordió el polvo en La Guerra de la Trinidad cuando Superman lo mató accidentalmente al activarse su visión calorífica. Esta historia fue publicada en las páginas de Liga de la Justicia y Liga de la Justicia de América y sirvió de preludio para Maldad eterna. Curiosamente, la muerte del Doctor Luz no supuso su última aparición ya que el ansia por respuestas de los compañeros del Hombre de Acero hizo que estos visitasen a su antiguo camarada en el Cielo para interrogarle sobre lo que sucedió realmente. No consiguieron nada que ayudase al kryptoniano, pero al menos se quedaron tranquilos la ver que el Doctor Luz disfrutaba de una nueva existencia bastante satisfactoria.

Enrique Ríos

Artículo publicado originalmente en las páginas de Maldad Eterna: ARGUS.