Eccediciones
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El poder de los marginados

En muchas culturas existe la figura de la bruja, el ermitaño, el sabio, el asceta. Normalmente son individuos marginales y solitarios que habitan al margen de la civilización, lejos de las aldeas, rodeados de la naturaleza en un permanente estado de contemplación y búsqueda del conocimiento. Se les asocia con lo oculto, con la magia y la adivinación. Su aspecto desaliñado pone de manifiesto que su reino no es este mundo; sus modales hoscos, que no necesitan de los demás para encontrar aquello que buscan -la iluminación, el poder, la redención-. Y comparten otro aspecto: en todos los casos, pese a que normalmente se les rehúye, cuando las cosas se ponen realmente negras y el peligro deja de asomar las orejas para enseñar los colmillos, es cuando la aldea en pleno acude a ellos, pues sabe que son ellos quienes tienen las respuestas.

Algo parecido ocurre en el Universo DC a través de los distintos relanzamientos, de las diferentes décadas. La cara mística se mantiene siempre al margen, entre los pliegues de la realidad, ocupándose de asuntos que escapan a la comprensión hasta de los héroes más poderosos. Son pocos quienes se acercan a este lado de la realidad: algunos, movidos por la superstición y el natural miedo a lo desconocido, lo ven como un entorno extraño en el que más vale no meterse; otros lo perciben como una amenaza volátil. Sin embargo, cuando se cierne una gran crisis sobre un personaje o sobre el universo entero, siempre hay alguien dispuesto a emprender el viaje al otro lado del espejo para pedir a brujas, hechiceros, sabios y sortílegos que conjuren sus poderes a favor de su causa.

Así fue en Crisis Infinita, cuando se intentó controlar a un desatado Espectro. Wally West solicitó la ayuda mágica de Zatanna para deshacer un error cometido por su predecesor, Barry Allen, durante los acontecimientos que siguieron a Crisis de identidad. Hasta tal punto llega el poder de estos personajes que cuando un arco argumental prescinde de su intervención se impone una sensación de abandono y vulnerabilidad: en historias como New Frontier o Kingdom Come los agentes de la magia se encogen de hombros ante los problemas de la humanidad, momento en el que el lector sabe que esta depende enteramente de sí misma y que una de las más poderosas bazas de las que disponía le ha dado la espalda.

En este caso, mientras el Universo DC se ve devastado por la Guerra de la Trinidad y sus consecuencias, los únicos que parecen realmente capaces de salvarlo son los marginados, los ascetas, aquellos que habitan en los rincones. Personajes como Constantine o la Cosa del Pantano son capaces de ver más allá de las peleas y los conflictos, de los enfrentamientos entre héroes, para escudriñar las causas y hallar las consecuencias. Una vez más, el brillo de la esperanza nace de los lugares más oscuros. Y es que los remedios de los sabios son amargos y su compañía se evita, pero cuando ya no hay nada que perder... ¿a quién si no vas a acudir?

Alberto Morán

Artículo originalmente publicado en las páginas de Liga de la Justicia Oscura núm. 7.