Eccediciones
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El planeta viviente

Ya hace tiempo que los seguidores de Green Lantern quedaron fascinados por un relato corto escrito por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons que, a mediados de 1985, presentó a Mogo, el Planeta Viviente. Aquella historia, incluida por ECC Ediciones en El Universo DC de Alan Moore, presentaba al portador del anillo definitivo, un mundo entero que formaba parte del Cuerpo de Green Lanterns.

Durante mucho tiempo, la existencia de Mogo quedó en una especie de anécdota que no se desarrolló en profundidad aunque su debut hubiera calado en muchos lectores. No sería hasta la llegada de Geoff Johns que Mogo adquiriría un papel esencial dentro de la organización. Desde entonces, se convirtió en el encargado de distribuir los anillos que “quedaban disponibles” entre los candidatos de los diferentes sectores. También se confirmó como un arma de valor incalculable, como vimos durante La noche más oscura. No en vano, en aquella saga restringió el reparto de anillos verdes para evitar que los novatos cayeran ante los infames zombis que recorrían el universo.

El problema llegó durante La guerra de los Green Lanterns, cuando Krona poseyó a todo el Cuerpo, Mogo incluido. Para evitar una catástrofe mayor, John Stewart destruyó o, mejor dicho, mató al Planeta Viviente. Una vez superada la situación, quedó patente que los portadores del anillo no eran nada sin el miembro que buscaba a los nuevos reclutas, y los Guardianes del Universo lo sabían muy bien. Es por esto por lo que, durante La ascensión del Tercer Ejército, los hombrecillos azules engañaron a Stewart y a su aliada Fatalidad con la intención de recuperar a Mogo y convertirlo en uno de sus esclavos. Como ya sabemos gracias a los anteriores números de esta misma colección, el plan les salió mal. Eso sí, Mogo regresó en todo su esplendor dispuesto a cumplir la función que ha desempeñado durante años.

Y es que, aunque no hable mucho ni se pueda decir que participe activamente en las batallas, este peculiar héroe siempre está ahí. No en vano, no solo se encarga de distribuir los anillos sino que también ejerce como una especie de guía espiritual de sus compañeros. Cuando algún otro agente tiene dudas sobre sus actos, ahí están los verdes campos de Mogo para aportar un poco de luz, paz y sosiego. Y por supuesto, también está para hacer lo que vemos en este mismo cuaderno, más concretamente en el episodio correspondiente a Green Lantern Corps.

Y es que, esta vez, Mogo ha vuelto para quedarse. Empezó siendo una simple anécdota, sí, pero hoy en día es un miembro tan esencial del Cuerpo de Green Lanterns como pueden serlo Arisia o Salakk. No tiene el protagonismo de los terrícolas, como es lógico, pero sí se puede decir que desempeña un papel destacado. Como suele ocurrir, décadas después de su concepción, lo único que hacía falta eran autores que supieran sacarle partido a una idea tan interesante como descabellada. Y tanto Geoff Johns como Peter J. Tomasi han sabido exprimirle todo el jugo a lo largo de una extensa etapa que está a punto de terminar.

Fran San Rafael

Artículo incluido en las páginas de Green Lantern núm. 19.